Comunidad ÉTNOR

Foro de debate sobre ética y responsabilidad social en empresas y organizaciones

Empezar un congreso con la pregunta "¿es el trabajo una fuente de felicidad?" no es cosa fácil. Con esta cuestión arrancó el 25 Congreso Anual de EBEN (European Business Ethics Network), que este año se ha celebrado en Barcelona bajo el título "Work, virtues and flourishing. Better people, better organizations, better society".

Es cierto que el tema no es nuevo. Hoy en día existen Índices de Felicidad, rankings que hablan de las mejores empresas para trabajar, ...; y en la propia Fundación ÉTNOR tuvimos el placer de escuchar al profesor Stefano Zamagni hablando en nuestro Seminario Permanente sobre "¿Es posible compaginar la competitividad en la empresa con la felicidad?

La ética ha centrado históricamente su interés en la búsqueda de la felicidad de las personas, pero pensar que la empresa tiene entre sus responsabilidades que sus empleados sean felices es un salto que vale la pena comentar. Quizá sería suficiente con que la empresa no generara infelicidad.

Para ir al grano, diré que creo que la empresa no tiene entre sus obligaciones éticas generar empleados felices, pero sí generar las condiciones, el contexto, para que las personas tengan a su alcance los recursos necesarios para que cada uno pueda elegir, como diría nuestra directora, Adela Cortina, su proyecto de vida buena. Es decir, la propuesta de vida que le hace más feliz.

Por otro lado, teniendo en cuenta la situación en que se encuentra Europa, y especialmente España, es inevitable pensar en aquellos que no tienen empleo. ¿Están estos abocados a la infelicidad porque no encuentran una empresa que le proporcione espacios de felicidad? Sinceramente, espero que no.

Por supuesto, no quiero decir que el desarrollo profesional de las personas en el contexto de la empresa no sea importante, muy importante, pero creo que no es bueno confundir esto con la idea de que es la empresa la responsable de nuestra felicidad o infelicidad.

Seguramente detrás de esto se esconde la confusión entre felicidad y bienestar o, como dice el profesor Jesús Conill, entre el bienestar y el bienser.

Dicho esto, sí que es verdad que la ética tiene algunas cosas que aportar en relación al entorno laboral en el que las personas desarrollan sus trabajos.

Hoy en día asume todo el mundo, al menos de palabra, que las personas son clave para el desarrollo de la empresa. Si es esto cierto, inevitablemente habrá que ver cómo debe ser el entorno de la empresa para que de verdad las gentes demos lo mejor de nosotros mismos.

Generar un contexto ético en la empresa, como ocurre en la sociedad en su conjunto, es un potente acicate para que los trabajadores se comporten de manera ética. De hecho lo contrario, un contexto poco ético, suele estar muchas veces en el origen de comportamientos poco éticos. Imaginen una empresa corrupta e intenten dilucidar qué comportamientos se acabarán generando en sus trabajadores. Esto se ve de manera clara en relación a los incentivos: incentivos perversos generan comportamientos perversos.

Po eso es tan importante generar un clima ético en las empresas y organizaciones, que es algo que a ÉTNOR le ha preocupado desde sus orígenes. Clima ético que podríamos definir como la percepción de los trabajadores de que las decisiones de la empresa, sea en el nivel que sea, se toman teniendo como base los mismos valores y compromiso ético.

Es verdad también que estar en una empresa con una cultura organizacional ética es buena cosa para el desarrollo personal, haciendo que las personas tengan mayor facilidad para llevar a cabo su proyecto de felicidad, pero de ahí a decir que la empresa tiene como responsabilidad hacernos personas felices hay un salto considerable. De hecho, parece estar demostrado que las personas, cuando se encuentran en empresas y organizaciones con climas poco éticos, en cuanto pueden, cambian de organización, mientras que en empresas con un buen clima ético el compromiso de la gente es mayor y están dispuestos a aportar más allá de lo formalmente exigido. 

Soy consciente que hablar de todo esto con el drama del desempleo que estamos viviendo en nuestro país es complicado, pero creo que es necesario. De otro modo, acabamos simplificando los problemas del mercado laboral en la dialéctica tener o no tener trabajo, lo cual  me parece, como decía, una simplificación estéril. Desde mi punto de vista, sería un error que la crisis nos llevará a pensar que el único problema laboral es que la gente encuentre o no encuentre trabajo. Por supuesto, soy consciente de lo que significa tener una sociedad con las tasas de desempleo que tenemos y es prioritario hacer frente a esta cuestión, pero espero que lo urgente no nos haga una vez más olvidar lo importante.

Si esta cuestión con la que arrancamos el congreso tenía su miga, la del segundo día no era menos: ¿se están generando en Europa las condiciones necesarias para crear empleo?

La realidad es que el desempleo ha crecido de manera importante en Europa, pasando del 8% al 11%. Todo y siendo esto una cifra considerable, parece que lo más grave no es tanto el crecimiento del número de personas que no encuentran empleo en Europa, sino la desigualdad entre los diferentes países en relación a este crecimiento. En España somos bien conscientes de esto. Si esta desigualdad sigue creciendo y no se corrige, intuyo que los intereses de los países irán distanciándose más y más. ¿Cómo vamos a pedir, si no es apelando a la responsabilidad, que la Unión Europea se centre de manera proactiva en desarrollar políticas de empleo si éste es sólo un problema de unos pocos países? Otra opción, además de la solidaridad, es que de verdad los europeos entendamos que nuestros intereses y objetivos dependen en gran medida de la realidad de toda Europa y que, por tanto, somos una comunidad interdependiente. Pero, si esto cuesta conseguirlo cuando hablamos de las primas de riesgo, imaginen lo complicado que va a ser cuando hablamos del empleo.

Es cierto que llevamos mucho tiempo oyendo la frase si no crecemos no generaremos empleo y tendremos problemas en el mercado laboral. Dejando al margen qué entendemos por crecer, que daría para muchas discusiones y debates, es cierto que necesitamos crecer, más en calidad que en cantidad creo yo, pero simplificar los problemas del mercado laboral a tener o no tener empleo me parece que es tener unas miras muy cortas, justo en un momento en el que lo que realmente necesitamos es ampliar la mirada e intentar dibujar el futuro que deseamos.

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Comentario por MARIA JOSE GONZALEZ SANTOS el septiembre 28, 2012 a las 1:01pm

Gracias Roberto, efectivamente, pese al drama de la realidad consciente, no podemos perder de vista que todos y cada uno podemos cambiarlo con nuestro proyecto de vida personal, y con acciones concretas e individuales.

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