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Foro de debate sobre ética y responsabilidad social en empresas y organizaciones

Hace poco, entre las comentarios que explicaban el rechazo a un proyecto de investigación, se decía que los investigadores involucrados publicaban mucho en journals de ética empresarial, y que esto anticipaba que difícilmente los resultados de la investigación se publicarían en journals de management. Hace casi un año, el departamento de Filosofía de una universidad catalana rechazó un proyecto de tesis doctoral sobre ética empresarial y RSE aduciendo que no era un tema serio, dado que todo ello no era más que humo y marketing.

No hay que exagerar a la hora de hacer inferencias, claro está. Pero estas dos anécdotas dibujan perfectamente los supuestos de fondo que arrastramos desde hace años, y que configuran las asunciones desde las que se producen muchos debates. Y explicitar asunciones a veces es tan o más importante que construir argumentos porque, como sabemos bien, el mismo argumento (y los mismos datos) desembocan en planteamientos que pueden ser diferentes –e incluso opuestos- en función de las asunciones y los marcos mentales donde se insertan.

Desde mi punto de vista, la gracia de estas dos anécdotas es que expresan con una inmediatez y una ingenuidad transparentes los límites del terreno de juego donde todavía, para mucha gente, se juega el partido. Por un lado, la ética empresarial no es propiamente gestión, la gestión es otra cosa y la ética sólo es un añadido que, cuando se pone en juego, sólo aparta o distrae de la gestión propiamente dicha (como máximo la complementa). Es decir: los journals de ética empresarial no son journals de management. Por otro lado, la empresa y la gestión son ámbitos de perversión, que contaminan todo lo que tocan, sea manipulándolo sea trivializándolo, y que ni decir tiene que cuando se trata de la ética todo lo que hacen es o aguar o enlodar la grandeza de sus ideales. Es decir: la ética empresarial y la RSE no tienen ni la dignidad ni la seriedad mínimas para poder aspirar a ser tema de tesis doctoral.

Son anécdotas..., ¿o no? Porque aquí encontramos reflejadas no simplemente opiniones, sino estructuras mentales, marcos de referencia, modelos de comprensión de la realidad. Y su presencia (a menudo implícita, como en estos casos) la encontramos esparcida por todas partes, en debates, documentos, declaraciones y titulares de prensa.

Por un lado la convicción de que hablar de ética no es hablar propiamente de gestión. Es un correctivo, una necesidad añadida, una referencia importante..., lo que sea, pero no es gestión. La gestión existe en la práctica y se piensa en la teoría como autosuficiente y previa a cualquier consideración ética. La conclusión, pues, es clara: si no está ahí de entrada y de manera intrínseca no estará nunca. Por eso no nos deben extrañar muchos debates entre las diversas disciplinas del management y la ética empresarial y la RSE sobre la dificultad de integrarlas: es que se han pensado a sí mismas y constituido como disciplinas al margen de la ética y la RSE, y eso no hay inyección de moral y valores que lo arregle. Hasta que no abordemos explícitamente esta cuestión avanzaremos mucho, pero llegará un punto en el que quedaremos definitivamente e irremediablemente parados.

Por otro lado, la convicción de que el mundo de la empresa es la encarnación del mal bajo su peor versión: la que se presenta bajo apariencia de bien. Pero, en resumidas cuentas, no hay ideal que resista su contraste con la realidad empresarial que, como máximo, es una especie de mal necesario ante el cual toda vigilancia es poca porque su capacidad invasiva es colosal. El bien, los ideales, la auténtica preocupación social se encuentran sólo fuera de la empresa, y conviene estar bien atentos para que no les contamine. Cuando habla el lenguaje ético o social la empresa no es nunca de fiar, aunque conviene que lo haga porque en algunos casos sirve para contener sus maldades, e incluso se puede aprovechar su mala conciencia para sacar algún dinerito.

Hemos olvidado demasiado a menudo que dialogar de verdad es de las pocas oportunidades que tenemos para elaborar y replantearnos no tan sólo lo que pensamos, sino también el cómo y desde dónde pensamos. Porque, como muestran estas anécdotas, muy a menudo lo que pensamos sólo se explica por el cómo y el desde dónde.

Aunque también es verdad que todo ello a veces ya cansa...
www.josepmlozano.cat
@JosepMLozano

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