Comunidad ÉTNOR

Foro de debate sobre ética y responsabilidad social en empresas y organizaciones

A medida que la RSC va implantándose en el acervo organizacional colectivo, son más y más los sectores que se unen al carro de lo “socialmente responsable”. Nada que objetar a este “mimetismo empresarial” tan propio del sector español y, en gran media, causa del desarrollo empresarial valenciano durante años (el caso del “cluster” cerámico castellonense llegó a ser estudiado hasta por Porter). Vaya por delante que considero el “mimetismo” como algo muy bueno y así lo he escrito en otras ocasiones. ¿Qué son las llamadas “buenas prácticas” las “lecciones aprendidas” o el “benchmarking” sino fórmulas para aprender de los mejores? Si entre nuestras organizaciones se ha conseguido implantar la idea de que la RSC es una buena práctica que merece la pena ser imitada, ese mimetismo estará teniendo un impacto muy positivo en la moralización de las organizaciones. Parafraseando a Adela Cortina, la emulación estará recargando las “reservas morales” de nuestras organizaciones. Sin embargo, en ocasiones llaman la atención ciertos premios y reconocimientos a la RSC de sectores o empresas cuya reputación, cuanto menos, es muy cuestionada.

 

Como es bien sabido por los lectores de esta Comunidad Etnor, ética deriva etimológicamente de carácter o modo de ser y el carácter se adquiere – se forja- mediante la repetición de buenos hábitos (o virtudes en filosofía moral). Una de las funciones de la ética es ayudar a tomar decisiones prudentes y esas decisiones se toman partiendo de unas referencias, de unas pautas éticas, de unas metas. Se aprende también de los errores propios y de las virtudes ajenas (de nuevo el mimetismo). Pero cuando hablamos de metas hay que tener presente que el fin último es – o debería ser- el respeto a los Derechos Humanos, aunque el paradigma de la RSC afina un poco más incorporando los derechos medioambientales y los derechos sociolaborales (básicamente el respeto a las convenciones OIT).

 

Y es, precisamente, en este aspecto de fondo (¿que metas y fines?) y no en el meramente formal (contar con una memoria GRI verificada A+) en donde me planteo el siguiente dilema moral: ¿Puede ser un fabricante de armas socialmente responsable? ¿Es socialmente responsable una empresa cuyos productos perjudican a la salud?

 

La respuesta podría parecer sencilla, pero desde el punto de vista de una valoración moral creo que merece una reflexión meditada y prudente.

 

Lo más sencillo, lo mas “instintivo”, sería cortar por lo sano y excluir a ciertos sectores con muy mala reputación. Muchos fondos éticos (más que los solidarios) excluyen a sectores tales como el armamentístico, los fabricantes de PVC, las empresas que deforesten, los juegos de azar o hasta la industria pornográfica, por poner solo unos ejemplos. En algunos casos, la exclusión es algo más ponderada y se exige para ser asimilado a alguno de esos sectores “prohibidos” un porcentaje mínimo de la línea de negocio o de los beneficios, pues hay empresas que desarrollan diversas actividades y la prohibida supone en realidad una parte mínima de sus ingresos (por ejemplo, algunos fondos, establecen que para ser considerada empresa armamentística la venta de armas debería representar como mínimo el 15% del volumen total de la empresa). Otro ejemplo: el código de conducta sectorial de la Coordinadora Española de ONG (CONGDE), bastante proclive al dialogo y cooperación con todos sus grupos de interés (empresas incluidas), excluye taxativamente a las “empresas armamentísticas y a las que perjudiquen gravemente a la salud” (focalizándose en el tabaco y el alcohol destilado). Dicho de otro modo; ninguna ONG española asociada a la CONGDE podrá –por pura coherencia ética- aceptar fondos u otro tipo de colaboración provenientes de esos sectores.

 

Sin embargo, está exclusión in totum no deja de tener sus inconvenientes. El primero que se me ocurre es que podría estar impidiéndose “mejorar” a ciertas organizaciones que tratan de implantar paulatinamente políticas de RSC (que entre otras cosas incluyen la promoción de los Derechos Humanos). Si se las recluye en una suerte de purgatorio desde el que pueden ver las dichas del paraiso de la RSC pero no se las admite al banquete, podría tener un efecto doblemente negativo: no solo su fin seguirá siendo cuestionable (la fabricación de armas, por seguir con el ejemplo) sino que los medios para producirlas podrían ser también viciosos (discriminación laboral, trabajos forzados en “zonas francas laborales”, contaminación, …). Al fin y al cabo ¿Qué les importa si ya están excluidas del “club de los responsables”? En este sentido – y como reacción- se crearon en Estados Unidos (y otros países) unos descarados fondos socialmente irresponsables (“unethical funds” o “vice funds[1]”), precisamente para aglutinar a todos aquellos sectores que se veían sistemáticamente excluidos por ciertos inversores.

 

Pero, además, cuestiono también que todas las empresas de un mismo sector sean iguales. Dudo de la responsabilidad de etiquetarlos apriorísticamente (pre-juicio) con el sambenito de “irresponsables” por fabricar ciertos productos o prestar ciertos servicios, sin analizar con mayor profundidad sus metas. Es cierto que, de entrada, el producto imprime un cierto carácter, pero creo que una valoración moral justa debería profundizar más.

 

Volvamos al sector armamentístico, por ser casi el paradigma del horror ético.

Imaginemos dos fabricantes de armas: uno de ellos solo vende a estados democráticos y excluye expresamente el comercio con dictaduras, estados frágiles o zonas conflictivas. El otro vende a cualquiera que le compre. ¿Son éticamente iguales ambas empresas, más allá del hecho común de fabricar armas? Personalmente no creo que merezcan el mismo juicio moral. La primera empresa, esta imponiéndose unos límites fundados en razones éticas (venta a países que respeten los Derechos Humanos) y en ese sentido está tratando de responder a sus stakeholder. La segunda empresa no lo hace. No parece que le preocupe demasiado si esas armas serán empleadas para violar los Derechos Humanos o para defenderlos.

 

Por otra parte, el otro punto de vista también parece razonable (por eso se trata de un dilema). ¿Cómo va a ser responsable una empresa que perjudica a la salud o que es colaborador necesario en la muerte o mutilación de un ser humano o miles de ellos? Si los fines no fueran importantes y bastara solo con aplicar ciertas buenas prácticas laborales o medioambientales entonces algún grupo neonazi podría llegar a afirmar que el nazismo fue “socialmente responsable” porque sus políticas sociolaborales y medioambientales fueron muy innovadoras y mejoraron sustancialmente las condiciones de vida del trabajador alemán de los años treinta[2] (ojo, esto no es una reducción al absurdo para sostener esta argumentación y llegó a ser defendida hace unos años por el ya fallecido presidente austriaco Haider). Y, sin embargo, nadie duda hoy en día que el nazismo fue una aberración moral sin parangón en la historia de la humanidad porque sus fines estaban claramente viciados. Unas pinceladas de RSC no cambian un corazón podrido. Fue tanto el horror generado por el totalitarismo nazi que al acabar la Segunda Guerra Mundial los líderes políticos se vieron impelidos a firmar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Pero esto, como hubiera escrito Kipling, ya es otra historia ...

 

He terminado el artículo y sigo con mi dilema sin resolver. Lo hermoso de la ética es que no nos ofrece respuestas sencillas y nos obliga a cuestionar continuamente nuestros aprioris. En ello estamos los miembros de esta Comidad.

 



[1] Un ejemplo de estos “fondos del vicio” lo podemos encontrar en http://www.usamutuals.com/vicefund/phil.aspx o en http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/3182365.stm

[2] Aunque fuera a costa de vulnerar salvajemente la dignidad y los derechos de una gran parte de alemanes (judios, comunistas, homosexuales, gitanos o cualquiera no afecto al régimen)

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Respuestas a esta discusión

Muy buen tema de discusión, Fernando! Gracias por abrirlo. Estoy completamente de acuerdo contigo, como buena filósofa, que son más las preguntas que las respuestas en este tema. Precisamente presentas un dilema/ejemplo muy bueno, el de la empresa que fabricando armas elige sólo trabajar con países democráticos. Los que estamos a favor de la paz por encima de todo tendemos con premura y sin reflexión a afirmar que la solución está en no fabricar armas, pero lo cierto es que a todos nos da seguridad tener una policía bien formada y competente, e incluso un ejército, y estos llevan armas, y alguien tiene que fabricarlas. Y estoy de acuerdo contigo en que no todas las formas de hacerlo son iguales...En fin, que no tengo respuestas a lo que planteas, sólo que afirmando categóricamente que estas empresas son irresponsables de entrada les estamos dando si cabe más libertad para serlo. Sin duda tienen que entrar en la gestión de la RSE.

Un abrazo, 

Gracias Carmen por tus comentarios. El artículo está siendo debatido también en el grupo de RSC de LinkedIn y se han colgado posturas de todo tipo. Es claro el dilema y nada fácil la solución. No creo que exista una sola solución.

 

Sin embargo, cuantas mas vueltas le doy a la cabeza menos claro tengo que el sector armamentístico sea "malo" en si mismo. Supongo que como casi todo va a depender del fin último del arma fabricada. A Hitler se le ganó con armas y hoy en día hasta las propias Naciones Unidas portan armas con fines muy concretos (incluida la imposición de la paz). Amo la paz, aunque no soy tan pacifista como Einstein (recomiendo la lectura de "Mis ideas y opiniones"). Sin embargo Einstein fue el impulsor del "Proyecto Mannhatan" gracias al cual los EEUU inventaron la bomba atómica antes que los nazis ... y ganaron la guerra al nazismo. Creo que vender armas a un estado despótico y agresor no es lo mismo que venderlas a una democracia cuyo Estado solo podrá hacer un uso legítimo de la fuerza.

 

Ahora bien, cosa distinta es tener la certeza de la industria armamentística sigue estos remilgos. Sería muy clarificador que si fuera así realizaran una "declaración pública de intenciones". Para eso están los códigos de conducta ¿no?

Completamente de acuerdo, Fernando. Precisamente por tratarse de estos sectores deberían preocuparse más por su gestión responsable, y hacer esa declaración explícita de intenciones que les posicione frente al resto de empresas del sector. Voy a echa un vistazo al debate en Linkedin!

Ser socialmente responsable es una actitud, por tanto, considero que se puede ser socialmente responsable en todos los sectores e industrias. De la misma forma podemos darle la vuelta al asunto, y afirmar que también se puede ser socialmente irresponsable en todos los sectores e industrias. 

El hecho de que una empresa se dedique a una determinada actividad, no debe ser motivo para incluirla, o excluirla del ámbito de la responsabilidad social. 

Una industria puede ser altamente contaminante, pero está sometida a una legislación ambiental. Si cumple esa legislación, y además, se marca como objetivo tomar medidas conducentes a mejorar sus impactos, está comportándose de forma responsable. 

Creo que debemos abandonar la tentación de medir el grado de responsabilidad de las empresas atendiendo a su rama de actividad.

Tenemos que ser más profundos y más exigentes, y aprender a distinguir las empresas éticas de las que no lo son. Hay más de una ONG cuyos objetivos son dignos de admiración, y que sin embargo son gestionadas de forma rotundamente irresponsable.

En definitiva, yo me puedo dedicar a la fabricación de armas, a la extracción de minerales, a la promoción inmobiliaria, al refino de crudo, o al reparto gratuito de alimentos entre los más necesitados, y todas y cada una de estas actividades las puedo desarrollar con gran responsabilidad o irresponsabilidad social. La ética está en las personas, no en las actividades. A las actividades debemos pedirles que cumplan los parámetros legales que les tenemos asignados. A las personas debemos pedirles comportamientos éticos. Un abrazo para todos.

Gracias Mariano.

La verdad es que me gustaría poder polemizar más sobre estas cuestiones, pero con argumentos tan razonables como los tuyos resulta fácil convenir en una etica minima.

Efectivamente, ser responsable supone -más que pertenecer a un club aprioristico de virtuosos- ser capaz de "responder" (a unas demandas o intereses legítimos, por supuesto). Es de perogruyo escribir esto, pero es la esencia de la RSC. Creo que muchas empresas aplican políticas de RSC sin siquiera saberlo (no hablo de las IBEX-35). Lo hacen porque es su "cultura", su filosofia, porque "el abuelo (o el fundador) habría actuado así". Eso supone una rutina, un histórico acumulado y unos hábitos (buenos o malos). Obviamente esas buenas prácticas (de RSC en este caso) tendrán un impacto en los resultados de la empresa. Eso no es malo; más bien todo lo contrario. Actua bien y tendrás, además, un retorno.

Es evidente que la RSC no es solo "cosa de empresas". De hecho, hace ya mucho que prefiero habar de RSO (Responsabilidad Social Organizacional) para dar cabida (tambien nominalmente) a otras organizaciones que no son necesariamente empresariales (¿acaso un sindicato no está obligado a responder? ¿no debe hacerlo una universidad? ¿no tenemos las ONG que responder de nuestros actos, cuyos errores tienen un impacto directo en vidas muy vulnerables?) Por supuesto que si!

No puedo estar más de acuerdo con tu discurso y te agradezco que lo hayas planteado pues es un debate que nos interesa a todos en cuanto "ciudadanos polivalentes". Y soy peatón y conductor, profesor y estudiante, trabajador humanitario y donante, soy vendedor (de algo, incluso de "ideas sociales") pero también soy comprador (de algo, incluso de "ideas sociales"). Mi ética deberia ser coherente desde cualquier faceta que pueda estar desempeñando. Contar con una etica de "recambio" nos llevaría a la "doble moral" y ya sabemos que eso no es ni bueno ni legitimador.

Estimado forista, en el caso de las armas, les vale la misma calificación ética, ya que no serán utilizadas para otra cosa que para atentar contra el primer derecho humano: El derecho a la vida. No importa el motivo.

Por otro lado, no creo en la RSC parcial. O es total o es una burla. 

 

Saludos

Aclaración: Si alguien quiere fabricar armas que lo haga, no soy dueño de la verdad, pero ¿que lo haga bajo el paraguas de la RSC...?.

 

Soy implementador de normas de gestión de la calidad y la experiencia me llevó a comprender que las mismas no son para cualquiera... Y a veces me da pena, pero es así. 

El tema de las armas suele dar mucho juego. Se fabrican para atacar, pero debemos tener en cuenta que también se fabrican para proteger y para defender. Hay lugares en el mundo donde para defender el mencionado primer derecho humano, se hace necesario empuñar un arma. Y la gestión puede ser responsable. Se me ocurre en el caso de una industria que lleve a cabo una rigurosa selección de clientes, y no le venda sus productos a cualquiera. Nos guste o no somos un homo-sapiens-belicus. Las armas sirven para la guerra. Pero otra muchas veces  también para mantener la paz. Y no olvidemos que también hay armas de competición, de caza y de colección. Saludos.

Nunca, estimado forista, nunca el fin justifica los medios. Que las armas se usen para ataque o defensa no significa que no se cercenará EL PRIMER Y MAS IMPORTANTE DERECHO HUMANO y protejamos tal acción.

La acción en si misma se opone a los principios de la RSE, ergo: no podemos colocarla bajo el paraguas de la RSE.

No se trata de una negación de un problema, se trata de una valoración.

Intentemos poner bajo el paraguas de la RSE a la prostitución: " a mis trabajadoras las tengo en blanco, con jubilación, servicios sociales y los abortos se hacen en lugares donde están permitidos. Me opongo a la trata de blancas y a la violencia de género. Ellas acuerdan con el cliente las condiciones del trabajo que realizarán..."

A mi me suena igualmente desagradable...pero prostitución hay y habrá.

Otra cosa es RSE. E insisto: No es para cualquiera.

 

 

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