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EL CASO JOHN GALLIANO Y SUS EFECTOS SOBRE EL MUNDO DE LA MODA


Estamos debatiendo en el grupo de ética empresarial de ADEM sobre el último escándalo del mundo de la moda. Lee y deja tus comentarios AQUÍ

John Galliano será procesado por "injurias raciales"

03/03/2011ElPaís. El diseñador John Galliano, hasta el martes responsable de la línea de ropa femenina de Dior, se sentará en el banquillo de un tribunal francés antes del verano acusado de proferir "injurias raciales". Se enfrenta a una condena de seis meses de cárcel y a una multa que puede alcanzar los 25.000 euros. La Fiscalía parisiense decidió ayer actuar de oficio tras examinar las dos denuncias presentadas ante la policía la semana pasada por tres personas: la primera fue interpuesta el pasado jueves por una pareja que aseguró que mientras se encontraba en el café La Perle, en el barrio parisiense de Le Marais -donde vive Galliano-, el diseñador les insultó profiriendo frases antisemitas. La segunda fue presentada el sábado por una mujer, que, según afirma, fue objeto también de los insultos racistas de Galliano.

Pero más allá del desarrollo del juicio y de las denuncias presentadas, un vídeo grabado con un teléfono móvil en diciembre de 2010 -también en el café La Perle, del que el diseñador es asiduo- ha marcado irremediablemente el futuro profesional de Galliano.

En la grabación, emitida el lunes por el periódico The Sun, el exresponsable de los desfiles de moda femenina de la casa francesa, visiblemente ebrio, sentado solo en una mesa, aseguraba en inglés, dirigiéndose a dos chicas y a un chico sentados en una mesa contigua: "Adoro a Hitler... Personas como vosotros estaríais muertos. Vuestros padres y vuestras madres estarían gaseados".

La difusión planetaria del vídeo, con la patética imagen de un Galliano alcoholizado alabando a un genocida y las reacciones que siguieron (Natalie Portman, de procedencia israelí, calificó simplemente el comentario de "asqueroso") desembocó en el despido de Galliano. Dior consideró su comportamiento, según aseguró el martes en un comunicado, "particularmente odioso".

Ayer, Galliano, mediante otro comunicado, esta vez emitido desde Londres por sus abogados, pedía perdón: "Presento mis excusas sin reserva si mi conducta ha podido molestar. En nuestra sociedad, el antisemitismo y el racismo no tienen sitio".

Galliano, de 50 años, nacido en Gibraltar, barroco y teatral, considerado por muchos un genio y por otros un diseñador excesivo y sobrevalorado, fue fichado por Dior en 1997 por encargo particular de Bernard Arnault. El presidente de LVMH, el primer grupo mundial del lujo, del que depende Dior, tenía el objetivo de revitalizar la marca y las ventas. Logró las dos cosas, pero a costa de que la casa Dior quedara ligada a las extravagancias de un diseñador que solía despedir sus desfiles -exitosos en su mayoría- vestido de astronauta, pirata, Napoleón o torero.

En los últimos tiempos, según publican varios medios franceses, Galliano, al parecer, acudía poco al taller, inmerso en una espiral destructiva de alcohol y obsesión por adelgazar. Algunos amigos aseguraban ayer en radios y televisiones francesas que Galliano había decidido acudir a una cura de desintoxicación fuera de Francia.

Su despido ha conmocionado al mundo de la moda, que ha empezado instalada en un fenomenal embrollo su bianual celebración de poderío y creatividad que supone la semana de los desfiles de París. El diseñador Karl Lagerfeld se refirió así al incidente en la publicación Women's Wear Daily: "Esto me pone furioso (...) La imagen ha dado la vuelta al mundo. Y es una imagen horrible para la moda, porque se puede pensar que todos los diseñadores son así".

 

La reacción del káiser ha sido intransigente. Karl Lagerfeld afirma estar«furioso» con John Galliano por haber ofrecido con su comportamiento una imagen «horrible» del mundo la moda. El escándalo provocado por los insultos racistas y antisemitas del diseñador británico, que le han costado el cargo de director creativo de Dior y un procesamiento judicial, sacude la pasarela que se celebra esta semana en París.

 

[Noticia publicada en el Periódico El País, 03/03/2011: http://www.elpais.com/articulo/cultura/John/Galliano/sera/procesado...]

 

De todo ello, una de las cosas que más me ha sorprendido es la repulsión que tal actitud ha provocado entre sus propios colegas de pasarela. Parecía que nos habíamos acostumbrado a navegar en un mundo más dado al corporativismo y al clientelismo que a la crítica y la exigencia de responsabilidades y ahora nos sorprenden con todo esto. En fin, bienvenido sea el cambio. ¿Qué os parece?

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Ya hace bastante que salió a la luz esta noticia, pero no quería desperdiciar la ocasión de dar mi opinión sobre el tema.

 

Me parece sorprendente pero a la vez perfecto que los compañeros de profesión no se situaran de su parte, además de que si lo defendían estaban defendiendo lo indefendible, también es una manera de ver que hay un posible cambio en este sector, ya que el acto de Galliano fue despreciable y manchó el nombre de la moda.

 

No se puede permitir que una persona pública, que es un icono e ídolo para muchos, pierda los papeles de esta manera y se le “suelte” la lengua así, lo piense o no lo piense, no se puede permitir y sí, habrá alcanzado los objetivos que se le ordenaron cumplir como diseñador de Dior, pero no es un ejemplo de buen profesional y así Dior se quita un peso de encima, ya que estaba ligado a los deseos de este excéntrico diseñador.

 

Se dice que los cambios siempre son para bien, ¿no creéis?

Desde luego lo que queda claro es que las excentricidades no son endémicas del mundo de la moda. Quiero decir, que aunque sean más propensos, no dejan de ser un grupo minoritario de personas extravagantes y ensimismadas. No obstante, a mí me queda la duda de saber si el objeto de la repulsa ha sido la actitud de Galliano en sí, o el hecho del alcoholismo y el barbarismo, que resta siempre glamur a las personas. Del mismo modo en que no tengo claro si ha sido algo sincero o una necesidad para la supervivencia del gremio.

Probablemente, los stakeholders respaldarían y justificarían el racismo de Galliano, pero no con la chabacanería empleada. Es por ello que considero este acto de una hipocresía supina.

En cualquier caso, no cabe duda: la decisión de Dior, tanto como la del resto de artistas de la moda, ha sido generalmente ejemplar; ética. Aunque ello no excluye el trasfondo estratégico de la denuncia.

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